CUENTOS PARA SOFIA

CUENTOS PARA SOFIA

CUENTOS PARA SOFIA

AUTOR: MARCO ANTONIO VALENCIA CALLE Y LAURA SOFÍA VALENCIA

EDITORIAL: FUNDACIÓN VALENCIA CALLE

EDITOR: MARCO ANTONIO VALENCIA CALLE

ILUSTRACIONES:  LAURA SOFÍA VALENCIA POLANÍA

ISBN:

AÑO: 2017

FORMATO: bolsilibro (formato pequeño)

PÚBLICO: Estudiantes de bachillerato / todas las edades

VALOR: $5.000

SINOPSIS: Cuentos cortos que reflejan argumentos de la literatura universal que hablan sobre los derechos humanos y el respeto a la mujer: La Eneida, La Odisea. El Cid Campeador, El Quijote de la Mancha, Frankenstein, entre otros.

 

 

POR UNA MUJER UN MUNDO

VERSIÓN LA ILEADA, DE HOMERO

 

El 8 de marzo es el ‘Día Internacional de la Mujer’. Mi hija quiere que le cuente una historia antes de dormir; «una de mujeres», me dice con entusiasmo. Cierro los ojos, tomo aire y trato de recordar un hermoso libro que leí hace mucho tiempo.

Un día el dios Zeus organizó una fiesta en el Olimpo. Invitó a todo el mundo, menos a Éride, la diosa de la discordia, para evitar problemas, porque siempre a donde iba esa mujer había chismes y peleas; pero no invitarla fue peor, la diosa se enojó muchísimo. Entonces, hizo una manzana de oro, y escribió en ella: «Para la más hermosa». Y, astutamente, la puso en el comedor donde cenaban los invitados. Y ahí fue Troya, como te podrás imaginar, pues todas las mujeres presentes, que eran diosas y semidiosas, se creían dignas de ser coronadas como las más bonitas.

Casi estoy seguro de que allí, en esa fiesta, se inventaron los reinados de belleza, o al menos es el primer reinado del universo del que tenemos noticia. Ese día una a una las mujeres fueron pasando frente a los ojos de Zeus, que, finalmente, seleccionó a tres. Por supuesto, a Hera, su mujer; a Palas Atenea, la diosa de las artes y la guerra; y a la diosa del amor: Afrodita. Como imaginarás, elegir a la mujer más bonita, cuando una de ellas es la esposa, puede ser complicado hasta para un dios; por ese motivo, Zeus encomendó a Hermes, su hijo, la misión de hacerlo. El muchacho, que tampoco quería tener semejante responsabilidad sobre sus hombros, les propuso ir hasta la Tierra para preguntarle al primer mortal que encontraran. Todos estuvieron de acuerdo, y al sobrevolar la Tierra vieron en el monte Gágaro a un joven bien parecido, que cuidaba ovejas. Fue un asunto de azar, como cuando alguien se gana una lotería sin comprar la boleta.

Ese campesino se llamaba París. El dios Hermes le pasó la manzana de oro, y le dijo que se la entregara a la mujer que, según su criterio, era la más bonita de las tres. París las miró de arriba abajo, las mujeres desfilaron una y otra vez frente a sus ojos y, al final, el pastor eligió a la diosa Afrodita. Como ya te imaginarás, las mujeres que no fueron favorecidas, muy malas perdedoras, hay que decirlo, se sintieron muy heridas en su amor propio y se declararon enemigas de París.

La diosa Afrodita, que, como ya te había mencionado, era la diosa del amor, le dio como regalo de agradecimiento a París la oportunidad de encontrarse, enamorarse y poseer el amor de Helena, la mujer más bella sobre la faz de la Tierra en aquel tiempo.

Y aquí es cuando la historia se pone vibrante. Pues resulta que Helena era casada. ¿Te puedes imaginar la decepción del pobre París? La mujer más bella de la Tierra está enamorada de él, pero resulta que ella es casada; y para peores señas, lo está con Menelao, el rey de Esparta, un tipo de mal carácter y vengativo, que todos los asuntos los solía arreglar a puñalada limpia.

Pero hay otro ingrediente más, que hace que el cuento se ponga interesante: resulta que ese campesinito cuidador de ovejas, capaz de enamorar a la mujer más bella de la Tierra, era ni más ni menos que el hijo repudiado del rey Príamo, dueño y señor de Ilión. Y cuando Menelao, el rey engañado, se da cuenta de eso, junto a su hermano Agamenón (rey de Argos y Micenas) y otros reyes amigos, e incluso con la ayuda de las diosas Heras y Palas Atenea, va hasta Ilión, y destruye el reino de Príamo; e inicia una guerra que habría de durar diez años.

¿Que por qué París era un hijo repudiado? Porque al nacer el oráculo le dijo a sus padres que ese niño traería la destrucción del reino, como en efecto sucedió, y por eso Príamo ordenó a un campesino que lo llevara al bosque y lo matara; pero el campesino no fue capaz de cumplir la orden y lo crió como hijo propio, en el campo, cuidando ovejas.

Entre los amigos de los griegos Menelao y Agamenón, que atacaron a Príamo, estaban Ulises, rey de Ítaca; y Aquiles, que era hijo de la diosa Tetis. ¿Has escuchado hablar del talón de Aquiles? Se refiere a la debilidad de una persona, y es porque Aquiles, al ser hijo de diosa, tenía el cuerpo blindado contra flechas, y su única debilidad física estaba en los talones, aunque en realidad su debilidad mayor estaba en su corazón, en sus pasiones.

Para no hacerte más largo el cuento, resulta que Agamenón se roba a Criseida, una bella mujer, hija de un sacerdote, para hacerla su esclava, y por ese motivo su pueblo, los griegos, son castigados con una peste. Entonces, Aquiles le pide a Agamenón que devuelva a la esclava para calmar la furia de los dioses, y Agamenón, a regañadientes, la devuelve, pero, altanero, va y secuestra a Briseida, la hermosa esclava de Aquiles, quien, furioso y ofendido, se retira de la guerra, y en vez de ayudar a sus aliados le pide a su madre, Tetis, que ayude a los contrarios.

─ Entonces, ¿por culpa de Helena se inició una guerra, y por culpa de Briseida se perdió esa guerra?

─ Podría decirse, pero no, no. No es tan simple. Y no quisiera hoy entrar en el terrero de señalar culpables. Con este fragmento de La Ilíada, de Homero, quisiera más bien que habláramos un poco  del significado de la belleza para la vanidad de la mujer, y lo que son capaces de hacer las mujeres para ser consideradas las más bellas. Pero también del impacto de las mujeres y de su belleza en el imaginario de los hombres, que somos capaces hasta de sacrificar un mundo para obtener sus favores.

 

 

Marco Antonio Valencia (Colombia, 1967)

Es autor, entre otros, de los libros Los versos de la iguana (Poesía, 1999), Bestiario familiar (Poemas, 2005), Oscuro por Claritas (Novela, 2002) y Leyendas extraordinarias de Popayán (Cuento, 2014). La fiesta de ayer (Novela, 2018), y La cicatriz en el espejo (2019).

En su trayectoria literaria tiene reconocimientos como el Premio Nacional de Poesía “Descanse en Paz la guerra”, Casa Silva, Bogotá, 2003, y el 2° Puesto del II Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, Temuco, Chile, 2004.  Beca Fundación Carolina, 2005 y Beca de Estímulos Literarios, Popayán, 2018.

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